El informe Future of Jobs 2025, publicado por el World Economic Forum en enero de 2025, no es un ejercicio teórico más sobre el futuro del trabajo. Se basa en datos de más de 1.000 empresas líderes que emplean a 14 millones de trabajadores en 55 economías, lo que lo convierte en el estudio más amplio sobre transformación laboral disponible hoy. Su conclusión central resulta incómoda para cualquier institución educativa que aún no haya actuado: el 39% de las competencias esenciales de los trabajadores cambiará antes de 2030, y la brecha de habilidades sigue siendo la principal barrera que enfrentan las empresas para transformarse.
Para universidades, escuelas de negocio y centros de formación, este dato no es una estadística lejana. Representa una presión directa sobre la relevancia de sus programas, la empleabilidad de sus graduados y su capacidad de demostrar resultados medibles ante organismos de acreditación, empleadores y las propias familias.
Qué dice realmente el informe Future of Jobs 2025 sobre competencias
El informe identifica dos grandes transformaciones simultáneas. Por un lado, la tecnología — liderada por la inteligencia artificial, el big data y la automatización — está reconfigurando sectores enteros. Por otro, la transición verde, la fragmentación geoeconómica y los cambios demográficos añaden capas adicionales de complejidad al mercado laboral.
En este contexto, se prevé la creación de 170 millones de empleos nuevos y la desaparición de 92 millones, lo que genera un saldo neto positivo de 78 millones de puestos de trabajo para 2030. Sin embargo, el tipo de talento que demandan estos nuevos roles difiere radicalmente de lo que la mayoría de programas educativos produce hoy.
El 63% de los empleadores encuestados identifica la brecha de habilidades como su principal obstáculo para la transformación empresarial, mientras que el 85% planea priorizar la formación de su plantilla en los próximos cinco años. El mensaje es claro: las empresas necesitan competencias que sus equipos actuales no poseen, y esperan que alguien — idealmente, el sistema educativo — les ayude a cerrar esa brecha.
Las 10 competencias más demandadas según el WEF: ¿técnicas o transversales?
Una de las revelaciones más significativas del informe es la composición del ranking de competencias esenciales para 2025. De las diez primeras, siete son competencias transversales — es decir, habilidades no vinculadas a un sector técnico específico, sino aplicables a cualquier rol profesional:
| Posición | Competencia (WEF 2025) | Tipo |
|---|---|---|
| 1 | Pensamiento analítico | Transversal |
| 2 | Resiliencia, flexibilidad y agilidad | Transversal |
| 3 | Liderazgo e influencia social | Transversal |
| 4 | Pensamiento creativo | Transversal |
| 5 | Motivación y autoconciencia | Transversal |
| 6 | Alfabetización tecnológica | Técnica |
| 7 | Empatía y escucha activa | Transversal |
| 8 | Curiosidad y aprendizaje permanente | Transversal |
| 9 | Gestión del talento | Transversal |
| 10 | Orientación al servicio y atención al cliente | Mixta |
Este dato desafía la narrativa dominante de que el futuro del empleo es exclusivamente tecnológico. La IA y el big data lideran el ranking de competencias de mayor crecimiento previsto hasta 2030, ciertamente, pero las habilidades humanas — comunicación, liderazgo, adaptabilidad, pensamiento crítico — siguen ocupando la mayoría del top 10. Según los propios empleadores, 7 de cada 10 considera el pensamiento analítico como esencial, seguido de cerca por la resiliencia y la capacidad de liderazgo.
Lo que esto implica para las instituciones educativas es directo: formar en habilidades técnicas sin certificar las competencias transversales equivale a entregar un perfil profesional incompleto al mercado laboral.
Por qué el 85% de los empleadores planea invertir en formación (y por qué eso te afecta)
El informe revela que el 85% de las empresas tiene previsto priorizar programas de upskilling y reskilling antes de 2030. Los resultados que esperan de esa inversión también resultan reveladores: el 77% busca mejorar la productividad, el 70% pretende incrementar la competitividad, y un porcentaje creciente vincula la formación directamente a la retención de talento.
Para las instituciones educativas, esto abre dos escenarios posibles. En el primero, las empresas resuelven la brecha por su cuenta — formación interna, plataformas de e-learning corporativo, alianzas con proveedores de certificación — y el sistema educativo tradicional pierde relevancia progresivamente. En el segundo, las instituciones se anticipan, integran la certificación de competencias transversales en sus programas y se posicionan como aliadas estratégicas de las empresas en ese proceso de transformación.
La diferencia entre ambos escenarios se reduce a una pregunta: ¿puede tu institución demostrar, con credenciales verificables, que sus graduados poseen las competencias que el mercado exige?
La paradoja de las competencias: todos las enseñan, nadie las certifica
La mayoría de universidades y centros de formación incorporan competencias transversales en sus programas — liderazgo en los MBA, comunicación en las ingenierías, trabajo en equipo en los grados sanitarios. El problema no es la enseñanza, sino la evidencia.
Cuando un empleador recibe un currículum que afirma “habilidades de liderazgo desarrolladas durante el programa de gestión”, no tiene forma de verificar esa afirmación. No existe un estándar, no hay una escala común, y la definición de “liderazgo” varía entre instituciones, países y sectores. Esta falta de medición objetiva es precisamente la brecha que identifican los empleadores encuestados por el WEF.
La taxonomía ESCO de la Comisión Europea resuelve parcialmente este problema al proporcionar un lenguaje común para describir competencias en los 27 Estados miembros. No obstante, ESCO clasifica pero no certifica. Para convertir esa clasificación en una credencial verificable, es necesario un organismo que evalúe, mida y emita certificaciones bajo ese estándar.
EASEC ocupa exactamente ese espacio. Fundada en 2010 en el Reino Unido y con sede operativa en Valencia desde 2025, es el único organismo europeo que certifica competencias transversales alineadas simultáneamente con ESCO, el Marco Europeo de Cualificaciones (EQF) y el propio informe WEF Future of Jobs 2025. Sus evaluaciones psicométricas alcanzan un 98% de fiabilidad, con certificación ISO 9001 e ISO 27001, y cada resultado se emite en formato dual — Credencial Digital Europea (Europass EDC) y Open Badges 3.0 — cubriendo tanto el ecosistema europeo como el global.
¿Qué están haciendo las instituciones que ya se adelantaron?
Algunas instituciones ya han dado el paso de convertir sus programas formativos en experiencias con resultados certificables. Formación Universitaria — con más de 300.000 alumnos formados — firmó un acuerdo con EASEC para certificar las soft skills de sus estudiantes con validez europea. La noticia tuvo cobertura inmediata en medios como Cantabria Económica, Mundo Corporativo y AlcázarDeSanJuan.com.
En el ámbito de los recursos humanos, la alianza entre EASEC y Perzon.ai — reportada por El Debate y Gaceta del Turismo — integra certificaciones de soft skills directamente en plataformas de talento utilizadas por LinkedIn México y Randstad, dos de los mayores actores globales del sector.
Como señaló Andrea Gray, Institutional Development Officer en EASEC, en una entrevista con Cantabria Económica: “Las universidades y centros de formación necesitan transformar sus programas en experiencias medibles y reconocibles internacionalmente. Acreditar soft skills no es solo un sello de calidad, sino un lenguaje común entre educación y mercado laboral.”
Paralelamente, universidades como la Universität Stuttgart (Alemania) y Midlands Business Academy (Reino Unido) utilizan EASEC para medir el impacto real de sus programas formativos, convirtiendo datos de certificación en evidencia para procesos de acreditación.
Cómo conectar el informe WEF con tu estrategia institucional
Si diriges un departamento de calidad, empleabilidad o innovación educativa, el informe Future of Jobs 2025 te da argumentos concretos para actuar. Estos son los pasos que conectan el dato global con la acción institucional:
Paso 1 — Mapea la correspondencia. Identifica cuáles de las 10 competencias WEF ya se trabajan en tus programas. La mayoría de instituciones descubrirá que enseña al menos 6 de las 10, pero sin medición formal. La metodología Tuning — desarrollada en 135 universidades de 27 países — ofrece una base pedagógica sólida para documentar esta equivalencia.
Paso 2 — Introduce la medición. Una vez identificadas las competencias, necesitas una herramienta que las evalúe con rigor científico. Las evaluaciones psicométricas de EASEC están disponibles en 7 idiomas, son 100% online y se alinean con los descriptores ESCO v1.2.1, lo que garantiza que el resultado sea comparable a nivel europeo.
Paso 3 — Certifica y comunica. Cuando un graduado obtiene una certificación EASEC, recibe una Credencial Digital Europea depositada en su cartera Europass — verificable por cualquier empleador del mundo en menos de 30 segundos a través de cert.easec.eu/certificates/verify. Además, la credencial Open Badges 3.0 permite publicación directa en LinkedIn, donde según un estudio de Stanford y Coursera (2024), los profesionales con certificaciones verificables tienen un 6% más de probabilidades de encontrar empleo en 12 meses.
Solicita una demo institucional →
En resumen
El informe Future of Jobs 2025 confirma lo que muchos intuían pero pocos podían cuantificar: las competencias transversales ya no son un complemento del perfil profesional, sino su componente central. El 39% de las habilidades esenciales cambiará antes de 2030, el 63% de los empleadores identifica la brecha de competencias como su principal obstáculo, y 7 de las 10 competencias más demandadas son transversales.
Las instituciones educativas que certifiquen estas competencias con credenciales europeas verificables no solo mejorarán la empleabilidad de sus graduados — también se posicionarán como aliadas estratégicas del tejido empresarial en una transformación que ya ha comenzado. Las que no lo hagan, seguirán formando talento invisible para el mercado.

























